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Maíz, tan milagroso como místico

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Maíz, tan milagroso como místico

El Más grande legado de nuestros antepasados El maíz ha sido motivo e instrumento de ritos y rituales a lo largo de la historia de México

El maíz es fuente y sustento de la vida. Ocupa un lugar importante en la organización y el pensamiento religioso. La religiosidad popular, la que se practica con independencia de las instituciones eclesiásticas, venera al maíz. En sus ritos y ceremonias el pueblo conserva, transmite conocimientos y establece lazos de solidaridad entre la gente. El don, la herencia del maíz, obliga a su reparto, para que sea como la vida: para todos.

Debemos recordar que las regiones prehispánicas eran esencialmente agrícolas. Las divinidades, los ritos y ceremonias, las fechas de las festividades, los participantes (como el clero), estaban vinculados de modo directo con el cultivo de la tierra. Las explicaciones sobre la época prehispánica hacen referencia constante al maíz como alimento supremo, materia con la cual se hizo la carne de los hombres.

Conviene precisar que el sacrificio humano común en Mesoamérica antes de la llegada de los españoles, tenía un estricto carácter sagrado. Era la forma de alimentar a los dioses, para que estos consintieran en mantener la vida. También se comulgaba con la sangre del sacrificado, toda vez que al morir de esta forma, el cuerpo humano quedaba divinizado, convertido en una parte del dios al que fue ofrecido.

Las siguientes palabras de investigador Thompson muestra la cosmovisión de nuestros nativos: "Las ceremonias mayas del nacimiento lustran cómo incluso el recién nacido está físicamente unido al maíz; el uno es la contrapartida del otro [...], con acompañamiento de súplicas por su bienestar se cortaba el cordón umbilical del niño sobre una mazorca de maíz, pintada de muchos colores, con un cuchillo nuevo de obsidiana (arrojada al río después de la ceremonia). El elote manchado de sangre se curaba con humo y llegada la estación se dedicaban los granos y se sembraban con el mayor cuidado en el nombre del niño. Lo que producían se cosechaba y volvía a sembrar, y el producto incrementado, después de dar una parte al sacerdote del templo, servía para el sustento del muchacho hasta que podía sembrar su propia milpa. Decían que así comían no sólo del sudor de su frente sino de su propia sangre [...] esta costumbre sobrevive hasta nuestros días entre los tzotziles. Los granos salpicados de sangre del elote donde se cortó el cordón umbilical los siembra el padre en una milpita denominada ´la sangre del niño'. Todos observan atentamente el desarrollo del pequeño cultivo, porque presagia el futuro del niño".

El amor por la tierra se observa en todas partes del mundo, es verdad; pero es difícil que en parte alguna haya existido una actitud mística tan preponderante hacia el producto del suelo como en Mesoamérica. Para los mayas, el maíz es algo sagrado en forma verdaderamente singular. Aún hoy, después de cuatrocientos años de influencia cristiana, se habla de ese grano con un dejo de reverencia.

Como se percibe, el maíz es un alimento que se ha domesticado desde tiempos prehispánicos, por ello no es un vegetal que se dé en zonas silvestres debido a que la semilla debe de ser sembrada por el hombre. Este alimento consumido por todo aquel que se considere mexicano no sólo es parte de la dieta básica, también tiene su historia, explicaciones sobre cómo llegó a los humanos.

Actualmente visto sólo como un alimento que refleja identidad mexicana, el maíz en tiempos prehispánicos fue adorado y convertido en leyenda gracias a las alabanzas que le brindaban los habitantes de aquellos tiempos, tanto así, que al ser el fruto que los alimentaba y daba fuerza, era el motor principal para erigir los templos dedicados a los dioses y Jefes que fungirían como camino entre el cielo y la tierra.

Existen diversos mitos y leyendas que explicaban el origen de este oro mexicano como son: la Leyenda de los cinco soles, el expuesto en el Popol  Vuh (formación de seres que pudieran adorar a los dioses) o el que menciona Chilam Balam de Chumayel (donde Chac, Dios del Trueno liberó este alimento del centro de una montaña). Sin embargo, en esta ocasión, OrgullosamenteMéxico.mx presenta una versión rescatada del libro editado por el Museo de las Culturas Populares en 1982, para nutrir nuestras historias y continuar con el orgullo del legado prehispánico que reverdece en este mes:

"El maíz estaba oculto bajo una gran peña, sólo las hormigas lo conocía. Un día la zorra halló y probó unos granos de maíz que las hormigas habían dejado caer cuando lo sacaban. Lo comió y le perecieron deliciosos. Cuando las hormigas volvieron esa noche, la corra las siguió, pero la grieta que había en la roca era demasiado pequeña para que pudiera alcanzar el maíz. Por lo tanto, hubo que contentarse con los granos que dejaban caer las hormigas.

Al regresar junto a los otros animales, la zorra se ventoseó; aquellos quisieron saber qué había comido que hasta sus vientos olían bien. La zorra negó haber hallado un nuevo alimento, pero los otros animales le siguieron en secreto y vieron lo que comía. Ellos también comieron maíz y les gustó y pidieron a las hormigas que les sacaran más granos. Las hormigas se avinieron al principio, pero viendo que no podían aprovisionar a todos los animales se negaron a sacar más maíz. Los animales les pidieron ayuda a las grandes hormigas rojas y después a la rata, pero no pudieron meterse a la grieta. Finalmente, comunicaron al hombre el secreto de aquel maravilloso alimento y éste pudo romper la roca y extraer el maíz"  Libro: El maíz fundamento de la cultura popular mexicana. Museo de Culturas Populares. México, 1982.

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Tradiciones, Costumbres, Gastronomia

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